viernes 2 de mayo de 2008

Muerto/Nevera

Playstation 3 + GTA IV

jueves 1 de mayo de 2008

Análisis de Casinos Online

(Lo siento, análisis patrocinado)

Casinos Online es una web que, evidentemente y tal y como su nombre indica, ofrece apuestas en juegos de los que uno se puede encontrar en Torrelodones, pero sin salir de casa. Páginas de este estilo hay el ciento y la madre, sin embargo, lo cierto es que jamás había reparado en el contenido de ninguna (como la mayoría hacemos, buscamos deseparadamente la X roja del navegador). Ahora bien, al analizar dicho servicio, como es lógico, me he tenido que empapar de las entrañas de ésta en concreto, de forma que tengo el derecho a comentar aspectos como los siguientes:

Diseño

Partiendo de que soy muy mío con la estética de una web, dejemos claro que es difícil agradarme en este aspecto, pero objetivamente hay que decir que esta página no destaca por su belleza exterior. Es más, la tipografía empleada, la excesiva variedad de colores... y sobre todo, los chirriantes banners publicitarios, harían que inmediatamente abandonase la web. Aunque también es verdad que cuanto más llamativo es algo, más le suele entrar a la gente por los ojos. Yo no soy ese tipo de gente y optaría por un diseño más minimalista y zen.

Información

Es el punto en que estoy más gratamente sorprendido. Jamás pensé que una web que se dedica a vender apuestas en juegos de casino tendría tal cantidad de datos sobre el producto que oferta: reglas, historia del juego, variantes del mismo, tácticas, probabilidad de salir vencedor... Hay un sinfín de artículos que merecen ser leídos, así como la sección de preguntas frecuentes sobre la web. Le aporta una mayor credibilidad al servicio y sin duda alguna, me parece lo mejor de la página. Por cierto, también nos encontramos con un índice de Casinos con cotizaciones y apuestas de todo ripo.

Juegos

De todo tipo, incluso algunos cuyo nombre no había escuchado en mi vida. Hay una variedad muy positiva para los aficionados a cualquier tipo de juego, verbigracia, juegos de slots, la ruleta o el juego del blackjack.

Uso

Para poder jugar hay que descargarse un software que, al estar instalado en nuestro ordenador, hace que sea más fluido el funcionamiento ya que animaciones y demás vienen precargadas. Por ejemplo, el de Prime Casino o Casino King, de entre los mejores del mercado. Lo único que no me gusta al respecto es que sólo está disponible para Windows, pero en fin.

Conclusión

Nunca he jugado en ningún casino, ni on ni offline, pero si algún día, por un motivo remoto, me diese por ahí, creo que sí me fiaría de esta web. Eso sí, moderación ante todo.

MEME: Panteón

Hola, me presento: soy auster, ese individuo despreciable que abandona su blog sin dar explicación alguna y que cada vez se preocupa menos de su mantenimiento. El estudiante que cuando estudia tiene excusa, pero cuando no estudia y se hace pira del euskaltegi no tiene perdón de Dios. El aspirante a abogado que en este momento está cagando en el váter grande de su casa con el MacBook calentándole las piernas. Ese mismo soy yo, y hoy traigo un meme.

El autor de la cadena es Harad, un blogger con un año menos que yo y que promete mucho. No le hago la pelota porque no lo necesito, la verdad. Ya ni siquiera miro las estadísticas del blog (andarán bajo 0) y no necesito caerle bien a todo el mundo (pero sí a una gran parte, y que me comentéis los posts, que para eso estoy cagand, digo escribiendo esto). Lo único malo que tiene este Harad es que no ha querido pintar mis comentarios en su blog de rosa o morado, pero se le perdona porque tiene ingenio y sabe usar Linux y sus comandos para mentes privilegiadas. Es lo que yo llamo Licencias por Grandilocuencia.

Ahora vayamos al meme. Como ando vago, hago un anarosaquintaneo (manzanacémanzanauve) con las instrucciones del ideólogo y así ahorro mi tiempo que tengo que emplear en tocar la guitarrilla:

El meme en cuestión consiste en elegir a tu Dios, tu Alá y tu Buda personales. No se trata de elegir tres ídolos, no, se trata de elegir a tu ídolo-Dios, tu ídolo-Alá y tu ídolo-Buda, que son diferentes. Me explico.

  • Dios es ese tío que hace lo que hace como nadie, que tiene estilo, que va por la vida molando, que es el superior porque joder, es Dios. Es omnipotente, hace lo que quiere, o más bien lo que quiere es lo que hace. Dios es el que brilla.

  • Alá es ese personaje que dirige, esa especie de ser supremo que marca, que pisa, que subyuga a los de su alrededor amparado en su majestad, que simplemente pone las reglas porque puede, porque es Él, y debe ser adorado y obedecido por su intrínseca superioridad. Alá es el que manda.

  • Buda es ese ente que nos enseña el camino correcto, que nos conduce desde su magnificencia, que nos indica hacia dónde debemos encaminarnos, qué es lo que vale y lo que no, cuál es la senda del bien. Es ese sabio que te acompaña en la vida y cuyos consejos sigues fielmente, porque sabes que desde su superioridad te conducirá al estado supremo. Buda es el que ilumina.

Y aquí va mi selección personal (la de hoy, que es cambiante como mi personalidad):

Dios

John Frusciante

Alá

Steven Spielberg

Buda

Kurt Cobain


Síganlo con todas sus fuerzas.

martes 1 de abril de 2008

Síndrome de Ally McBeal

No estoy muy seguro de si esto me ocurre desde hace poco o es algo con lo que he convivido siempre, aunque me inclinaría más por la segunda opción. Como bien todos sabréis, hace poco estábamos de vacaciones, con motivo de la Semana Santa (que este año ha sido doble) y se supone que debía estar relajado, sin ningún motivo de preocupación, tumbado en mi jacuzzi, pidiéndole Martinis con vodka acompañados de caviar ruso a mi mayordomo y disfrutando de la compañía de... perdón, estaba en la piel del vejete de Playboy.

Chistes de dos duros aparte, lo cierto es que en lugar de estar con la mente despejada y dejar a un lado las preocupaciones (que bastantes hay durante el período escolar), lo que he hecho ha sido retomar temas que siempre han estado ahí, pero en los cuales durante la rutina no tengo ocasión de pensar.

Por poner un ejemplo del montón, está el de mi futuro en forma de universidad. Ya tengo decidido que voy a estudiar Derecho, y que el primer año lo cursaré en la Universidad del País Vasco (Campus de Bizkaia, en Leioa, para más señas), pero no me convence. Voy allí porque no tengo otra opción; siendo claros, mi familia no tiene money, money para pagarme una residencia de estudiantes o el pastizal que supone la Universidad de Deusto. Además, tengo entendido que en materia de Derecho la UPV no es ninguna maravilla, y es por ello que no dejaba el runrun del qué voy a hacer tras la carrera. Y es que, aunque siempre he tenido bastante claro que quiero tirar por las oposiciones (la vida de funcionario pinta bastante bien) cada vez me atrae menos por la dificultad de las mismas. Ahí es donde entra el juego el estudiar en una buena universidad: el salir colocado. Y no se me ocurrió otra cosa durante la Semana Santa que llamar a la Universidad Pompeu Fabra (donde me gustaría cursar la carrera a partir de segundo, en caso de encontrar algún trabajo con el que autosubvencionarme) para preguntar si lo que pretendo es posible. Me dijeron que sí, pero ésa no es la cuestión.

La cuestión es la que estábamos tratando antes, mi, como yo lo denomino, Síndrome de Ally McBeal. No sé si veíais esta serie, pero el personaje interpretado por Calista Flockhart se caracterizaba por no ser capaz de llevar una vida libre de preocupaciones; siempre había algo que tenía que arreglar o a lo que darle vueltas, de lo contrario no se encontraba a gusto. Yo creo que a mí me sucede lo mismo, y es una jodienda de un calibre considerable, puesto que dicho síndrome no le permite a uno llevar una vida normal en momentos en los que debería disfrutar, desconectar o pasar el rato. En fin, cosas de la cabeza, de las que no tengo ni idea dado que no soy psicólogo.

viernes 21 de marzo de 2008

Hoy No Me Puedo Levantar

En realidad, como de costumbre (a excepción, obviamente, de los domingos) he madrugado bastante, teniendo en cuenta que ayer me acosté a las 4 AM, me he despertado a las 10 AM y estamos de vacaciones (y así seguiremos en la Comunidad Autónoma del País Vasco hasta el día 31).

El título del post no hace referencia sino al musical ambientado en los años 80, con música de Mecano y en el que ya no participa ninguno de sus miembros (desde la patada en el culo al genio de Nacho Cano). De todas formas, la silueta que se vislumbra en el logo de la performance y que podéis ver en la web a mí me recuerda claramente a Ana Torroja, algo de lo que tal vez se haya dado cuenta todo el mundo y digáis pues menudo listo, pero que se hace de lo más extraño dada la nula participación de la artista en la obra.

Todavía no tengo muy claro por qué estoy escribiendo esta entrada, puede que mi subconsciente me diga que hay que seguir con la tradición de relatar los espectáculos a los que asisto, pero no estoy del todo seguro. En fin, vayamos por partes.

Acto primero: El ofrecimiento

Vamos a remontarnos a un mes aproximadamente antes de las vacatas de Semana Santa. Por aquel entonces yo me negaba rotundamente a venir a la sierra a pasar estos días; sin embargo, una amenaza económica con las palabras no y paga por parte de mis padres me hizo recapacitar un poco. Mi tía, por su parte, que vive aquí (sí, estoy en la comunidad de Esperanza) y se trata de mi principal proveedor de cultura en forma de teatros, museos y demás, me propuso ir a alguno de los musicales que pueblan la Gran Vía de Madriz. Evidentemente, uno no se niega.

Acto segundo: La duda

Sin embargo, me dio carta blanca. Ella ya tenía vistos todos excepto el de Ana Frank y el cual, paradojas de la vida, deseché desde un primer momento. Así es que le tocaría repetir, y las posibilidades que barajé fueron Jesucristo Superstar, La Bella y la Bestia y Hoy No Me Puedo Levantar. Este último ella ya lo había visto en 3 ocasiones, pero me decía que no le importaba en absoluto repetir. Yo, por mi parte, el criterio que seguí para fulminarme a los primeros fue el siguiente:

  • Jesuscristo Superstar: No sé qué decir, no me llama nada, nada, nada, nada, nada, nada... y no me sé ninguna canción.
  • La Bella y la Bestia: Es mi película de dibujos preferida, pero es que me la sé de memoria.
Y dado que el cine almodovariense, Mecano y todo ese circo de lokaza siempre me ha parecido de lo más espectacular visualmente hablando, pues ya estaba decidido. Mi tía se dejó una pasta gansa en las entradas, y yo, con mediosentimientodeculpa, mediosentimientodeexcitación.

Acto tercero: La función

Pues bien, ayer fue la representación y la verdad es que iba con bastante miedo porque me habían dicho que tenía una duración de 3 horas y media. Sin embargo, cuando llegó el intermedio, a la hora y 40 minutos desde el comienzo, sentía que el tiempo no había pasado. Nunca antes había estado en un musical, pero la causa, probablemente, es que el teatro con música es más vivo. 20 minutos de descanso y vuelta a la obra, y el resto se hizo todavía mejor. Total, que llegó el final, y desde la primera la fila (desde donde tenía un visión privilegiada (oooooh)) me levanté a aplaudir al ritmo de la música hasta que se bajó definitivamente el telón de acero. Hasta mi padre lo hizo, cuando ambos pensábamos que íbamos a ser los únicos sosos que se quedarían sentados mientras el resto del público ovacionaba al elenco de actores.

En fin, que no soy ni crítico teatral ni llevo gafas de pasta (¡oops!), pero puedo recomendar completamente la asistencia a dicho show. Y, por cierto, merece la pena pagar los 70 euros que cuesta la butaca en platea; son 40 más que en el anfiteatro, pero, si alguna vez habéis estado en el (¡argh!) Teatro Movistar, me daréis la razón en que salvo las primeras filas del gallinero, es una grandísima M.

Y de recuerdo, una de esas horripilantes entradas que te imprimen en los fucking cajeros automáticos.

Hoy No Me Puedo Levantar

PD: Sí, estáis en lo cierto, esta review no vale una mierda; no hablo de absolutamente nada del espectáculo. Pero es que, al igual que fui yo, lo mejor es acudir virgen, sin ningún prejuicio ni información. Sólo quiero hacer un paréntesis y decir que el mejor, el personaje de Panchi interpretado por José Troncoso (hay dos casts diferentes en función del horario). Nunca me había reído en el teatro.