Este post lo voy a escribir mientras estoy sentado en el trono (alias R.O.C.A.) y reproduzco una y otra vez este vídeo.
Creo que mis 17 años de existencia como ser humano, y por lo tanto, ser que defeca, me otorgan la autoridad suficiente para enunciar la tesis que a continuación pretendo defender. Tal vez no sea aplicable en tu caso, o sólo sea aplicable en el de mi humilde persona, pero como nunca he cagado desde un culo que no sea el mío pues mi base científica es algo limitada y probablemente lo que váis a leer a continuación no sea más que una tontería que nunca os ha pasado. También puede darse el caso de que lo que voy a decir venga de serie en el ADN de cada uno y todos los humanos cagamos como hermanos plantamos un pino más o menos de la misma manera. No sé, son meras hipótesis que uno puede barajar.
Al grano, que me desvío y todavía tengo que estudiar los climas de la Península Ibérica y de Euskal Herria.
Resulta que vengo comprobando que aproximadamente una vez por semana me entran retortijones fuera de casa, es decir, en la calle. El resto mis deposiciones tienen raíz, por norma general, mientras estoy delante del ordenador, empollando o pensando una estrofa para un nueso soneto. Lo que se me hace extraño es que esa gana de cagar que me entra semanalmente en terriotorio comanche siempre se produce cuando estoy llegando a mi portal y no quedan más de 20 metros para meter la llave en la cerradura. Siempre pienso que voy a echar el pastel antes de poder sentarme, pero, oh, milagro, consigo arribar justo a tiempo. Un segundo más y me lo hago encima, palabra de poeta muerto.
Es lo que me acaba de pasar, venía yo de casa de un amigo rumbo a la mía y cuando iba por el parque que tengo frente a mi balcón he sentido esa sensación que tienes en el estómago, y no, no son las mariposas del amor precisamente. Me ha dado tiempo a entrar en el portal, meterme en el ascensor, abrir la puerta de mi casa, coger el MacBook y soltarlo todo en el cagadero. Y aquí estoy, escribiendo el que muy probablemente sea mi post más cerdo justo antes de limpiarme. Os tengo que dejar.
sábado 10 de noviembre de 2007
Reflexión en una taza de váter
by
auster
at
20:55
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5 comments:
Parece que te inspira escribir con el culo sucio. A mi cuando me entran ganas de giñar y estoy en el local me da algo. Además nunca hay papel, y ya me he limpiao 2 veces con paquetes de Risquetos y fotos que hay en la pared. Es terrible!
Sublime, Canelita fina diría más bien.
JAJAJJAjajajajajajjajajaa lo mejor es que, a pesar de estarte cagando, antes de entrar al MrRoca...cojes el mac!!!! sin palabras!! eso es tener una relacion estrecha y lo demas son tonterias :P
@yux, paquetes de risquetos?? xDD
pues yo me limpie con una hoja de cuaderno en el colegio
hay historias de todo tipo.
buen post auster
Mmmm...sin duda es psicológico. Espero que el Mac no sea blanco.
Sabías que el culo no se puede abrir, que sólo se puede cerrar? Se abre por el peso de las heces pero eso tú no puedes controlarlo, por eso no dan ganas hasta que las tienes asomando para saludar :)
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