viernes 31 de agosto de 2007

Posada

Se podría decir que ahora mismo estoy en una especie de intermedio de mis vacaciones finales (las puedo dividir en etapas; han sido las más largas que he vivido y no voy tener unas así nunca más, pero así es la vida del estudiante de bachillerato): ayer regresé de una corta estancia de 4 días en el pueblo de mi madre y mañana salgo de viaje a un pueblo que todavía no sé si está en Valencia o Alicante y que no buscaré en Google para no romper el encanto.


Resumen de 4 días en Castilla La Vieja


NO INTERNET y NO GENTE DE MI EDAD, lo que significa que bien podría haberme lanzado en cuernos de uno de los tantos toros que campan a sus anchas y acabar con semejante sufrimiento, pero no, resistí. Hasta ahora el tiempo que pasaba en el pueblo de mi madre significaba no poner un pie en casa y cigarritos de la risa yendo y viniendo (sobre todo el verano pasado) pero bien porque la gente encuentra mejor destino de vacaciones, porque trabaja en agosto o porque no le sale de sus santas partes ir allí, pues eso cada vez está más desierto y este año no he visto a ningún colega. Una pena.

Bueno, ¿y qué he hecho entonces? Pues tenía entre manos cierto proyecto fotográfico con mis fotos de Montréal y por fin he hecho los arreglos oportunos con Photoshop en más de 200 imágenes y maquetado el libro que supongo ya estará en las imprentas de Blurb. Me ha salido Le ha salido a mi madre por un ojo de la cara aunque supongo y tengo fe en que merecerá la pena.

Booksmart

La otra actividad en la que he gastado mi tiempo ha sido en verme la 5ª temporada al completo de Los Soprano, serie que había dejado de lado el verano pasado al no encontrar más capítulos y a la que espero dar carpetazo final este setiembre. Supondrá otro de mis dramas y os lo tendréis que tragar.

También he tomado algunas fotografías durante el viaje y en el pueblo, pero sinceramente, son bastante malas.

Captura_1.png


Previsiones

Estaré una semana de relax en la playita, siempre y cuando le dé por no llover, e intentaré conectarme desde el móvil gracias al excelente tutorial para Sony Ericsson-Yoigo y MacBook de Jerónimo Palacios. Otra cosa distinta es que la gentuza esta tenga cobertura.

jueves 30 de agosto de 2007

Niño maquero mafioso



Vaaaaaaaale, es bits y no bytes, pero de paso os dejo una muestra de cómo se las gastan Los Soprano en familia.

sábado 25 de agosto de 2007

Mis problemas con la comida: el arroz

En un principio este post se iba a titular Mi problema con el arroz, así, a secas y sin ningún tipo de prefacio, pero claro, después me he dado cuenta de que a la hora de comer soy un auténtico objeto de estudio y que como es común en mí, puedo aprovechar esta idea para sacarle tajada al máximo y utilizarla en futuros posts, creando así lo que sería la insoportable, soporífera (tengo un amigo ex-blogger al que le encanta que utilice este palabro) y sin ningún tipo de interés Saga De Las Exigencias Culinarias Del Individuo Que Se Esconde Tras El Seudónimo De Auster.

Como cualquier obra literaria de cierta categoría que se precie y que quiera ser debatida en el programa de Sánchez Dragó, este proyecto que comienza hoy y que seguirá quién sabe cuándo, debe empezar con un prólogo escrito encargado a algún chupafrascos de la Real Academia Española alguna antigua gloria moribunda. Como de eso no tengo, lo escribo yo.

Prólogo, por Auster

Vale, no sé redactar como un escritor borracho al uso ni como un EMO en celo, pero sirva esto como introducción al grano del problema.

Veréis, soy una persona a la que le gusta comer en cantidad, de hecho hasta hace dos años estaba más bien rellenito por darle bien al diente con las mierdas usuales que venden en las tiendas de golosinas, pero comida sana... es que no puedo con ella. Jamás he probado una ensalada y la única verdura que como con gusto es la coliflor (con bechamel). Además no ingiero otra fruta que no sea la manzana (vaya por Dios, maquero tenía que ser) y la lechuga es pasto para las vacas.

Partiendo de esta base, es decir, no aguanto ni la cebolla, ni el ajo, ni el pimiento... ni el jamón siquiera, supongo que no resultará difícil imaginar lo complicado que es darme de comer en casa. Mi dieta se fundamenta en fritanga, carne y patatas fritas, además de dulces, chocolate y chucherías; para mi madre es sencillo enchufar la freidora y yo tan contento matándome poco a poco. Pero lo jodido es cuando hay visitas para cenar o nos reunimos con la familia, y ahí es donde llegamos al primer capítulo de la serie:

El arroz

Es tradición en mi casa que los domingos mi hermano, mis padres y yo vayamos a visitar a mi abuela al pueblo de al lado y ella nos espere con una paella en el centro de la mesa. Dada mi condición de gilipoyas que no sabe comer en condiciones, mientras todos se hartan a arroz que sabe a algo, yo me tengo que conformar con un simple arroz blanco con tomate y huevo (a la cubana, si no fuese porque ni siquiera me gusta el plátano).

Hace años mi madre se dedicaba a apartarme todo lo que no me gusta de la paella y dejarme en el plato una montaña de arroz limpio. Pero ni con esas, siempre encontraba pepitas de pimiento, restos de las gambas o pedacitos minúsculos de cebolla entre los granos de arroz y yo, cual gallina de corral, me dedicaba a escarbar e investigar en el plato para no llevarme uno de estos impostores a la boca.

Hoy parece ser que hemos vuelto a mi infancia. He tenido comida familiar y mi madre pretendía que yo comiese como todos los adultos de la mesa. Imposible, le he dicho yo, pero ella ha insistido en que comiese paella. El resultado... no he comido más de 20 granos, me he aburrido de limpiar el arroz y me he tenido que conformar con el postre.

Pensaba que con la edad iría cogiendo el gusto por comidas que antes me resultaban repugnantes, pero no, lo único que ha cambiado es que antes no me gustaba la cerveza y ahora sí.

martes 21 de agosto de 2007

Prohibido jugar a Harry Potter en el MacBook

La mía con los videojuegos es una relación de las de tómate tu tiempo y necesito mi espacio; empiezo con una ilusión tremenda y acabo aburrido del juego a las 48 horas. Me ha ocurrido con todas las consolas: con la PS2 (que lleva meses acumulando polvo en la sala), con la Nintendo DS (que acabó en el rastro 2.0) y hace pocas semanas con la PSP de mi hermano (me vicié al Ratchet & Clank durante 2 días en los que no vivía si no era para jugar; al tercero lo dejé). En fin, no soy muy jugón, pero cuando encuentro un juego que me gusta es imposible despegarme de la pantalla. También me ocurrió cuando salió la Wii que me la quería comprar porque era bonita (aunque no conocía ningún juego), pero al final conseguí reprimirme y además ese es otro tema (el del síndrome de Stendhal que comparto con Okok).

No sé si recordáis cuando estuve a punto de caer en la ludopatía internetiana de manos del World of Warcraft. Estaba seguro de que picaría, pero fue ver la cantidad de posibilidades que ofrece este juego y me agobié (es decir, me salvé).

Este último párrafo era sólo un inciso para que sepáis que he sobrevivido al WOW. A lo que iba es que hace unos días leí en Applesfera de las pluma de Salva Castro que en el día de hoy, 21 de agosto de 2007, EA sacaría el juego de Harry Potter y la Orden del Fénix (estamos en la semana potteriana, o el mes, en Palerías y tovas) para Mac, secta a la que pertenezco.

Harry Potter and the Order of the Phoenix

Pues bien, en este día histórico me disponía yo a buscar una copia del juego por las numerosas tiendas online que conozco, cuando se me ocurrió ir a la web de Apple y echarle un vistazo a las condiciones que pone para arrancar.

System Requirements

En efecto, dado que mi MacBook tiene la mierda de gráfica integrada a la que la nota veta, me veo sin disfrutar de las maravillas de esta nueva perla de EA. Vale que es una tontería de juego y por el que nunca pagaría, pero dado que iba a disfrutar de él por la gracia del Dios torrent, pues como que no me importaba mucho.

También es verdad que Aperture y Final Cut Studio tampoco estaban soportados en este ordenador y funcionan bien, o sea que yo pienso probarlo de todas formas, pero me jode mucho que se excluya de esta forma a dos ordenadores que todavía están a la venta (de hecho el MacBook es el ordenador más vendido por Apple). Así somos los maqueros, nos engañan como quieren.

lunes 20 de agosto de 2007

Matando el tiempo

Volviendo al tema de nunca acabar y de nunca jamás, el de mi enfermiza obsesión por lo bueno y lo malo pensando que no tiene fin (aunque, como decía una profesora mía, Junio siempre acaba llegando), el viernes pasado, tal y como adelanté en el último post, terminé de leer el séptimo y último libro de Harry Potter.

Esto no tendría mayor importancia si se tratase de un libro normal, de los que pasan sin pena ni gloria por mis retinas y de los que al cabo de un mes de ser leídos no recuerdo siquiera el argumento o trama principal. Pensaba que es lo que me pasaría con Harry Potter and the Deathly Hallows, dado que al dar carpetazo final al quinto libro (del cual la película todavía está en cines) decidí que ya era demasiado mayor para seguir leyendo ese tipo de historias y que no volvería a abrir un libro de dicha serie. Hasta entonces había sido un fan acérrimo del niño mago, de los que se disfrazan de alumno de Hogwarts y evangelizan sobre el potterismo cual predicador de barrio. Aún así conseguí dejar de lado mi afición por estos libros y aunque me compré el sexto, no llegué a leerlo.

Pero estando en Canadá (así de informado estoy; se sabía desde hace más de medio año) me enteré de que el último libro iba a salir a la venta, de hecho unas compañeras americanas me invitaron a pasar la noche con ellas en la puerta de la librería por si se agotaban las existencias. Un viernes por la noche en el centro de Montréal uno tiene mejores planes que esos, sin embargo, a la mañana siguiente, en una excursión a la ciudad de Québec hice lo que ya conté en su momento: me leí la última página del libro y se me quitaron las ganas de comprármelo y/o leérmelo.

Al cabo de una semana aproximadamente le llamé a mi madre, y le dije que me llevase Harry Potter and the Half-Blood Prince a Madrid (cuando el avión aterrizó en Leioa no regresé a casa, no, sino que después de más de 10 horas de avión todavía me esperaba un viaje en coche a la sierra a encontrarme con mi familia) y que no me recibiese si no era con Harry Potter and the Deathly Hallows entre sus manos.

Y más o menos eso es lo que he hecho durante las 3 semanas que llevo en algún lugar entre A Coruña y Madrid: terminarme el libro que tenía a medias y leerme estos dos últimos. Y ha vuelto a pasarme lo de siempre que termino una serie o saga; no encontraba nada con lo que pasar el tiempo que mereciese la pena, me sentía lleno por saber cómo termina la historia, pero vacío porque ya no va a haber más.

He intentado matar el tiempo con Cinco hermanos (bonísima serie, pero de la que, desgraciadamente, hay un vacío en stage6 de los capítulos 11 al 15 incluídos) y Alice's adventures in Wonderland, incluso he ido al cine a ver el Doble Programa de Terror compuesto por Desmembrados y Ovejas asesinas (estaba yo solo en la sala, palabra de auster), pero me falta algo.

Black Sheep

Cuento los días para volver a mi pueblo; hace casi dos meses que no veo a mis amigos y el aislamiento producido por una casa en mitad del monte no ayuda. No hay nada que hacer. Al menos el sábado voy al pueblo de mis abuelos. Espero que haya alguien de mi cuadrilla y porros.

Bueno, esta es la mierda de post que debéis agradecer al señor ElGekoNegro, quien me ha animado a actualizar el blog, y dado que no tengo nada que contar se me ha ocurrido describir un poco mi deprimente agosto (hasta ahora). Que disfrutéis de lo que queda de verano.

viernes 17 de agosto de 2007

MEME: Mi primer CD

Visto en chez-Alexliam e ideado originalmente por el hacedor de Screencasts, en este nuboso día de agosto (en la sierra de Madrid) y tras días de sequía creativa empeorada por mi inmersión en la lectura de Harry Potter and the Deathly Hallows (del cual me quedan 25 páginas en este momento), os deleito con un meme más con el que desnudarme interiormente ante vuestros Firefoxes, Safaris e Internet Explorers.

La finalidad de éste consiste en contar hoy, en el 25º cumpleaños del Compact Disc, cuál fue el primer CD que compramos, original, se entiende. Y ahí radica mi problema a la hora de responder a este meme, y es que si tenemos en cuenta que mi primera (y única) mini cadena fue un regalo de Reyes conseguido por mis padres gracias a los puntos ganados en una gasolinera, pues no es difícil imaginar que pocos discos originales he adquirido a lo largo de mi vida. Es por ello que me es más sencillo pensar en todos aquellos compacts comprados en el Top Manta, como el de Melody o Gran Hermano.

Pero en fin, creo que el primer álbum que conseguí por medios lícitos (que no legales) fue la opera prima de la cada día más repelente Britney Spears, la obra maestra del pop internacional ...Baby one more time.

Britney Spears - ... baby one more time

Resulta que en una fiesta de Navidad un puñado de alumnas salió al escenario a recrear el erótico-festivo videoclip de mismo nombre que el álbum. Yo, entre tanta falda, cruce de piernas y traje de colegiala, no se me ocurrió otra cosa que pedirle a mi madre el disco como regalo de Olentzero. Se ve que la lujuria me cegó, pero al menos he ido ganando gusto con los años.

sábado 11 de agosto de 2007

El libro gordo de la web

Seguramente sea un descubrimiento más viejo que el mear, pero resulta que en uno de mis viajes por la barra de marcadores de Firefox aderezado con un poco de mi torpeza al querer entrar en Flickr, he caído, por voluntad de StumbleUpon, en una web bastante interesante de nombre HowStuffWorks. Los que tengan algo de idea de inglés ya intuirán de qué trata la página, para los que no, se trata de una web con multitud de explicaciones sobre cómo funcionan aparatos, organismos, fenómenos y basurilla en general; y los que ya conociesen el enlace en cuestión desde hace años, pues lo siento mucho, pero lo retro está de moda.

Algunos ejemplos del maravilloso conocimiento que encierra este pequeño rincón alojado en un servidor de PacoLobatónsabedónde son cómo funciona una aspirina, cómo funcionan las varitas mágicas del universo de Harry Potter o cómo funciona el entramado de internet.

Indagando por Google, me he encontrado con una web similar en la lengua de Enrique Iglesias, aunque incluye bastante menos información, la verdad sea dicha.

Empollando, que es verano.

inspired by: StumbleUpon

jueves 9 de agosto de 2007

Qué veloz es la manzana

Una de las alternativas al ordenador de la que más mano he echado durante mis casi 30 días de peripecias por la bella ciudad que actualmente acoge el Masters Series de Tennis, es la música que a todo correr metí en el iPod poco tiempo antes de abandonar Euskadi.

En sí soy una persona que escucha bastante música al cabo del día y uno de mis pasatiempos preferidos es tumbarme en la cama con tan solo iTunes girando y la mirada perdida en el techo, pero creo que jamás le había dado tanta caña a ningún reproductor de mp3 como en julio del 2007: si por las mañanas me sobraba algo de tiempo tras hacer la cama, desayunar, ducharme y llamar a la familia en el País Vasco, me ponía a escuchar música; de camino al metro, del metro a clase y de clase a casa, lo mismo; si por la tarde no tenía nada que hacer más que quedarme en casa, conectaba el iPod a los altavoces... Calculo que habré escuchado una media de 4 horas de música diarias, y gracias a Dios que tenía clases por la mañana y actividades todas las tardes hasta las 4 y los fines de semana también.

En fin, que si hubiese necesitado pilas habría arrasado el Dollarama con mi mano larga me habría dejado en ello la fortuna que al final me gasté en muffins. Aún así y todo sí que ha habido un daño colateral, y lo han sufrido los auriculares.


Sonido débil

Resulta que estaba yo un día como cualquier otro, de pie en el metro de camino a clase, sudando como un cerdo y con el periódico de todos los días sin leer en las manos (maldito francés) cuando me dio por pensar:

-Vaya, pero si parece que oigo más a Bruce Dickinson por el oído derecho que por el izquierdo. ¿Me estaré volviendo sordo o será verdad que los cascos del iPod son una mierda?
No sé por qué, no se me ocurrió pedirle a ningún compañero que probase los auriculares y me diese su opinión, así es que la duda me comió por dentro hasta que volví a casa, vi a mi hermano y me aclaró la vista: el casco izquierdo estaba al borde de la muerte.

Acto seguido me metí en la web de Apple y solicité unos auriculares nuevos, que para eso están en garantía. Esto ocurrió ayer por la tarde, y esta mañana un mensajero de UPS estaba en la puerta de mi casa con un paquete que, deduje, debían ser los cascos puesto que no esperaba nada más.


Auriculares viejos

En efecto, el sobre contenía un par de earbuds de iPod pero, para mi sorpresa, no eran los que yo esperaba (o sea, el modelo actual, que para eso son los que me venían con el Nano) sino éstos:

MAD

(es el modelo antiguo, creo que en la foto no se aprecia mucho)


Y como no aguanto esos malditos cascos, he llamado a Apple y me han dicho que se los envíe de vuelta que me mandarán los que me corresponden. Bueno, todo este rollo es para decir que amo a Apple y que parece ser que por una vez se han portado bien con los envíos. Venga, todos a comprar iMacs.

domingo 5 de agosto de 2007

ñ

Ayer

Ayer

Hoy

Hoy

Sí, ya he vuelto del país del arroz con pollo, justo cuando no hay nadie en esto de los blogs y no me va a leer ni el Tato. Total, tampoco creo que escriba mucho, me queda más de un mes de vacaciones y todavía tengo mucho por hacer, pero espero retomar algo de ritmo.

Lo dicho, kaixo berriz.