En realidad, como de costumbre (a excepción, obviamente, de los domingos) he madrugado bastante, teniendo en cuenta que ayer me acosté a las 4 AM, me he despertado a las 10 AM y estamos de vacaciones (y así seguiremos en la Comunidad Autónoma del País Vasco hasta el día 31).
El título del post no hace referencia sino al musical ambientado en los años 80, con música de Mecano y en el que ya no participa ninguno de sus miembros (desde la patada en el culo al genio de Nacho Cano). De todas formas, la silueta que se vislumbra en el logo de la performance y que podéis ver en la web a mí me recuerda claramente a Ana Torroja, algo de lo que tal vez se haya dado cuenta todo el mundo y digáis pues menudo listo, pero que se hace de lo más extraño dada la nula participación de la artista en la obra.
Todavía no tengo muy claro por qué estoy escribiendo esta entrada, puede que mi subconsciente me diga que hay que seguir con la tradición de relatar los espectáculos a los que asisto, pero no estoy del todo seguro. En fin, vayamos por partes.
Acto primero: El ofrecimiento
Vamos a remontarnos a un mes aproximadamente antes de las vacatas de Semana Santa. Por aquel entonces yo me negaba rotundamente a venir a la sierra a pasar estos días; sin embargo, una amenaza económica con las palabras no y paga por parte de mis padres me hizo recapacitar un poco. Mi tía, por su parte, que vive aquí (sí, estoy en la comunidad de Esperanza) y se trata de mi principal proveedor de cultura en forma de teatros, museos y demás, me propuso ir a alguno de los musicales que pueblan la Gran Vía de Madriz. Evidentemente, uno no se niega.
Acto segundo: La duda
Sin embargo, me dio carta blanca. Ella ya tenía vistos todos excepto el de Ana Frank y el cual, paradojas de la vida, deseché desde un primer momento. Así es que le tocaría repetir, y las posibilidades que barajé fueron Jesucristo Superstar, La Bella y la Bestia y Hoy No Me Puedo Levantar. Este último ella ya lo había visto en 3 ocasiones, pero me decía que no le importaba en absoluto repetir. Yo, por mi parte, el criterio que seguí para fulminarme a los primeros fue el siguiente:
- Jesuscristo Superstar: No sé qué decir, no me llama nada, nada, nada, nada, nada, nada... y no me sé ninguna canción.
- La Bella y la Bestia: Es mi película de dibujos preferida, pero es que me la sé de memoria.
Acto tercero: La función
Pues bien, ayer fue la representación y la verdad es que iba con bastante miedo porque me habían dicho que tenía una duración de 3 horas y media. Sin embargo, cuando llegó el intermedio, a la hora y 40 minutos desde el comienzo, sentía que el tiempo no había pasado. Nunca antes había estado en un musical, pero la causa, probablemente, es que el teatro con música es más vivo. 20 minutos de descanso y vuelta a la obra, y el resto se hizo todavía mejor. Total, que llegó el final, y desde la primera la fila (desde donde tenía un visión privilegiada (oooooh)) me levanté a aplaudir al ritmo de la música hasta que se bajó definitivamente el telón de acero. Hasta mi padre lo hizo, cuando ambos pensábamos que íbamos a ser los únicos sosos que se quedarían sentados mientras el resto del público ovacionaba al elenco de actores.
En fin, que no soy ni crítico teatral ni llevo gafas de pasta (¡oops!), pero puedo recomendar completamente la asistencia a dicho show. Y, por cierto, merece la pena pagar los 70 euros que cuesta la butaca en platea; son 40 más que en el anfiteatro, pero, si alguna vez habéis estado en el (¡argh!) Teatro Movistar, me daréis la razón en que salvo las primeras filas del gallinero, es una grandísima M.
Y de recuerdo, una de esas horripilantes entradas que te imprimen en los fucking cajeros automáticos.
PD: Sí, estáis en lo cierto, esta review no vale una mierda; no hablo de absolutamente nada del espectáculo. Pero es que, al igual que fui yo, lo mejor es acudir virgen, sin ningún prejuicio ni información. Sólo quiero hacer un paréntesis y decir que el mejor, el personaje de Panchi interpretado por José Troncoso (hay dos casts diferentes en función del horario). Nunca me había reído en el teatro.






